El color es engañoso. Estamos sujetos a nuestra condición biológica cuando experimentamos el color, nada de esto que ves existe ahí fuera. Podría hablarse siglos y de hecho así ha sido de como funciona el color, por si mismo, con sus vecinos y con su historian porque también estamos sujetos a nuestro contexto cuando experimentamos el color, este no es solo sensorial, es un significante.
El valor emocional de un color es una construcción social si bien nacida por lo general de una realidad material (un ejemplo obvio es el caso del verde o del dorado). Por ello algunos colores son considerados de manera muy diferente por culturas distintas, clases distintas y épocas distintas.
Muchos pintores han jugado con esta subjetividad del color. Por ejemplo Bacon, hizo en muchas obras del naranja, un color que se considera vivo y alegre generalmente, un escenario terrorífico. Cuando el azul se relaciona con la calma, Rothko tergiversa esa lentitud y la vuelve furiosa. Cuando el oro es un color de lujo, abierto al exterior, Klimt lo usa para un tema íntimo.
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También en la ausencia de color reconocemos símbolos. Por ejemplo Fautrier deshecha los colores tradicionales casi por completo y usa solo tonos matéricos casi acromáticos para recordarnos lo vulgar de la cosa física y nuestra condición de 'material'. Soulages usa casi exclusivamente negro y nos hace meditar la presencia del color como tal, libre de relaciones con cualquier otro y libre de significado, como pura presencia sensorial.

No solo vemos emoción en el color sino también ilustramos con él conceptos amplios e ideologías. Por ejemplo, Lissitzky en su famoso cartel de la cuña roja, usa el rojo y el blanco para representar a los dos bandos enfrentados en la Guerra Civil Rusa y mediante relaciones entre formas abstractas establece un reflejo simbólico de la realidad.
Nosotros, que venimos de una sociedad recorrida por completo de imágenes, distinguimos una variedad muy amplia de colores y reconocemos su carga particular, por otro lado un esquimal puede no haber experimentado apenas distintos tonos de naranja y sin embargo reconocer los matices del blanco de una manera mucho más refinada que nosotros.
Hay dos principales teorías del color: una más antigua que considera como primarios al rojo, al azul y al amarillo y una posterior que los sustituye por el cían, el magenta y el amarillo.
A partir de la mezcla de los colores primarios surgen los secundarios (naranja, verde y morado). Mezclando el primario con su secundario más cercano en el espectro se da un color terciario. El opuesto de un color en el círculo cromático es su complementario y no toma parte en su mezcla. A su vez, los adyacentes de un color son los que se encontramos a su lado en el espectro. Entre los colores adyacentes hay siempre relaciones armónicas.
Se diferencian dos métodos para generar el color a partir de los primarios: la síntesis sustractiva, que parte del cían, del amarillo y del magenta y que se usa en las mezclas de pigmentos; y la síntesis aditiva, que se funciona en los colores luz y parte del rojo, el verde y el azul.
El código CMYK se usa para crear el color en objetos físicos como por ejemplo una impresión y el código RGB para crear el color a través de luces, como por ejemplo una pantalla de televisión.


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